Este proceso consiste en intervenir de forma planificada un inmueble existente para reducir su consumo de energía, disminuir las pérdidas térmicas, mejorar el confort interior y, cuando sea posible, incorporar sistemas renovables y tecnologías de control. Hoy ya no hablamos simplemente de cambiar ventanas o instalar paneles solares: una rehabilitación energética eficaz analiza a fondo la edificación como un sistema completo, desde la envolvente térmica hasta la climatización, la ventilación, la iluminación y los hábitos de uso. Esta visión integral está ganando protagonismo porque los beneficios más sonados combinan reducción de la demanda, sistemas eficientes de electrificación y descarbonización. ¿Por dónde empezar una rehabilitación energética? Se debe comenzar por el diagnóstico preciso del comportamiento energético real del edificio: hay que analizar orientación, superficie, antigüedad, materiales de fachada y cubierta, calidad de las ventanas, puentes térmicos, i...