Armando Iachini: Hammarby Sjöstad, una comunidad sustentable en Estocolmo

¿Es posible convertir un vecindario contaminado y abandonado en una de las primeras zonas sustentables de un país? La respuesta es sí, y Hammarby Sjöstad es el mejor ejemplo de ello. Esta localidad es un lugar de contrastes y su historia se remonta a la década de los noventa.

Hammarby Sjöstad era una zona industrial de Estocolmo. La polución que la actividad comercial ejercía en esta localidad lo convirtió en uno de los lugares más contaminados de la capital sueca y sus niveles de insalubridad llegaron tan lejos, que terminó siendo abandonado por sus habitantes.

Armando Iachini
Hammarby Sjöstad tiene en la actualidad un estilo de vida sustentable
Cuando inició la década de los noventa, y con ella las postulaciones para ser sede de los primeros juegos olímpicos de verano del siglo XXI, Estocolmo se presentó, pero la votación del Comité Olímpico en el año 1997 le dio el primer lugar a Atenas, quedando la ciudad sueca entre las cinco primeras finalistas.

Entre los planes para acondicionar Estocolmo para los JJOO, estaba el de recuperar Hammarby Sjöstad. Había un proyecto para construir en esta zona más de 10.000 viviendas, de ese modo se aprovechaba su ubicación, entre el centro de la capital sueca y el agua, cuenta Armando Iachini.

A pesar de que los Juegos Olímpicos del 2004 fueron a parar a la cuna de esta cita deportiva desde la antigüedad, el ayuntamiento de Estocolmo no se desmoralizó y convocó a arquitectos, urbanistas e ingenieros para trazar en conjuntos nuevas alternativas en torno a Hammarby Sjöstad.

De estas mesas de trabajo y conversaciones surgió la idea de desarrollar un circuito cerrado de metabolismo urbano, lo que permitió crear sistemas sustentables para el agua, la energía y los residuos.

Armando Iachini
 Los edificios de Hammarby Sjöstad cuentan con paneles solares en el techo
Cada apartamento de Hammarby Sjöstad cuenta con un sistema de aguas residuales que la transforman en biogás y energía térmica. Esta fuente de energía sustentable se emplea, a su vez, en los sistemas de calefacción y en combustible para abastecer a las unidades de transporte público. Los desechos sólidos de este proceso se convierten en abono.

Los edificios de Hammarby Sjöstad cuentan con paneles solares en el techo, lo que les permite tener energía para abastecer de modo verde su funcionamiento térmico y energético. En las calles la sustentabilidad también está presente, gracias a un sistema de residuos ENVAC, que hace que los desperdicios, clasificados antes de desecharse, lleguen a un terminal común.

Por Armando Iachini

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